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La
Nación - 13/Ago/2004
Tiene
rabia el 3% de los murciélagos
Un riesgo controlado, pero no erradicado.
Si vuelan de día o se chocan con objetos, existe fuerte
sospecha de que estén infectados con el virus
No hay que tocarlos aunque parezcan muertos porque pueden
morder
La posibilidad de contagio es muy baja, pero hay que vacunar
anualmente a las mascotas
Dicen los expertos que es imposible saber
cuántos hay, pero que son tantos como los millones
de habitantes de Buenos Aires varias veces multiplicados.
Su ciclo biológico es opuesto al humano: concentran
su actividad durante la noche y de día se ocultan en
taparrollos, desvanes, altillos, grietas, edificios antiguos.
Para los médicos veterinarios son
motivo de preocupación, porque los murciélagos
-que de ellos se trata- son los protagonistas del ciclo aéreo
de la rabia, enfermedad controlada en la ciudad desde el 15
de octubre de 1981, fecha en que se detectó el último
caso en una mascota doméstica.
"Decimos «controlada»
y no «erradicada» porque mientras el virus circule
no puede hablarse de erradicación -explica Leonardo
Sepiurka, presidente del Comité Científico del
XIX Congreso Panamericano de Ciencias Veterinarias, que se
realizará a fines de octubre en nuestra ciudad-. El
control del ciclo urbano o terrestre de la enfermedad, que
es la que sufren perros y gatos y pueden transmitir al ser
humano, depende de la cobertura vacunal, y si bien muchos
propietarios inmunizan anualmente a sus animales contra la
rabia, no podemos afirmar que esté cubierta toda la
población animal que debería."
Sepiurka aclara que los murciélagos
que sobrevuelan Buenos Aires son insectívoros y cumplen
una función muy importante: controlar naturalmente
las poblaciones de insectos, ya que se alimentan de ellos.
El especialista agrega que la rabia es
endémica entre estos animales, que se la contagian
durante peleas entre colonias, por medio de mordeduras, y
que, como la enfermedad los ataca a nivel neurológico
y les afecta el sonar, que es el mecanismo con el que se orientan,
siempre que aparezca un murciélago volando de día,
chocándose con objetos, tirado en el piso o "pegado"
sobre una pared, tanto las personas como las mascotas deben
evitar tocarlo para prevenir una eventual mordedura.
Gabriel Pisapía, médico
veterinario fundador de la Asociación Argentina de
Zoonosis, aclara que estos quirópteros poseen dientes
pequeños, pero muy afilados, y que el eventual ataque
de un murciélago con rabia no puede producir una epidemia,
por lo siguiente: "El virus está muy adaptado
al animal, y aunque pasara al perro sería casi imposible
que éste lo reciclara y contagiara a su vez, pero como
no estamos hablando de una enfermedad benigna sino de rabia,
por más pequeño que sea el riesgo hay que tomar
todas las precauciones del caso".
El problema no parece menor si se tiene
en cuenta que el año pasado se registró el caso
de un gato que contrajo rabia a partir de un virus murciélago
en la localidad de Pipinas, provincia de Buenos Aires, según
afirma un documento del Departamento de Educación para
la Promoción de la Salud del Instituto de Zoonosis
Luis Pasteur, que depende del Gobierno de la Ciudad de Buenos
Aires, y se encarga, entre otras cosas, de la vacunación
antirrábica gratuita de animales domésticos.
Según los registros del Pasteur,
cerca de un 3% de los 1345 murciélagos capturados,
analizados y diagnosticados en los últimos 20 años
fueron positivos a rabia. El más común en la
ciudad es el Tadarida brasiliensis, pero en otras zonas hay
más variedades de insectívoros y aun hematófagos
o vampiros.
"Si una mascota detecta un murciélago
caído, se acerca a olfatearlo y el murciélago
la muerde -dice Pisapía-, el riesgo de contagiarse
de rabia es bajo si el animal estaba vacunado, pero para reforzar
su inmunidad debe recibir de inmediato atención veterinaria
y continuar con el tratamiento, que se puede hacer a nivel
privado o en el Instituto Pasteur." (Informes: 011-4982-6666/4504;
Avda. Díaz Vélez 4821, Capital Federal, www.pasteur.secyt.gov.ar
)
Cómo dejarlos afuera
La erradicación de la rabia endémica
entre los murciélagos no es viable. "Habría
que vacunarlos a todos", ironiza Gabriel Pisapía,
al tiempo que destaca que sí es posible tener a estos
animales alejados de la propia casa, evitando que hagan de
los taparrollos su domicilio principal mediante un procedimiento
llamado "exclusión".
"La exclusión consiste en
cerrarles el ingreso -dice Pisapía- y se logra a través
de un sellado de la luz del taparrollos, con una estructura
de aluminio y un burlete de goma. Para el murciélago
es muy sencillo refugiarse allí, porque puede hacerse
más delgado de un centímetro de ancho y pasa
fácilmente a través de un ínfimo hueco
de mampostería."
Durante el próximo congreso veterinario
(informes: http://www.congresosint.com.ar/panvet2004/
) la problemática de la rabia urbana transmitida por
perros (su principal vector terrestre) y de la rabia paresiante,
transmitida por murciélagos hematófagos, será
tema central de expositores locales y extranjeros. "Se
trata de un problema de salud pública -enfatizó
Sepiurka- y los veterinarios no pueden dejar de tenerlo en
cuenta."
Por Gabriela Navarra
De la Redacción de LA NACION
Vampiros al Noroeste
El médico veterinario Leonardo
Sepiurka comenta que en las provincias del noroeste argentino
existe un murciélago vampiro o hematófago -el
demodus rotundus- que se alimenta de sangre y entre sus víctimas
principales compiten el ganado bovino y equino.
"El vampiro muerde a las vacas y
los caballos en la zona de la cruz, les hacen una marquita
y regresan allí para alimentarse -dice -. Por eso en
esas zonas es fundamental la vacunación del ganado
para evitar la transmisión de la rabia."
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